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ALIMENTOS Y SALUD DENTAL

Por Dr. Jose Luis Gross Alesanco

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GROSS DENTISTAS

Paseo de Reding 9, 5ª planta - 29016 Málaga (Málaga)
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    Desde pequeños nos han insistido en que “comiendo dulces aparecen caries”. A diferencia del "Coco", no es otro cuento con el que atemorizar a los más pequeños para que sean obedientes.  Tiene un fundamento científico.  

    En la superficie de los dientes se localiza la denominada placa dental. Esta placa, compuesta por una comunidad bacteriana muy variada, permanece adherida a nuestros dientes y encías de forma habitual, asociándose su presencia a un estado de salud, pero… ¿cuando deja de ser saludable?  

    A la hora de comer, estos microorganismos se alimentan de azucares provenientes de los alimentos, haciendo que descienda el pH de la boca mientras los procesan (se convierte la boca en un entorno más ácido). Este medio acido, que se mantiene durante al menos 20 minutos, hace que se produzcan lesiones microscópicas en los dientes. Una ingesta repetida o aporte de flúor insuficiente, así como predisposición del individuo se combinan y hacen que estas lesiones progresen y se formen las temidas caries.  

    Existen, una serie de cualidades que hacen que un alimento tenga un poder cariogénico mas elevado que otro:  

•       Adhesividad
•       Consistencia viscosa
•       Alto contenido en Hidratos de Carbono
•       No estimulación de la secreción salival  

    Resulta obvio que en ese grupo podemos incluir gominolas, bebidas carbonatadas, chocolates y dulces en general, sin embargo, existen otra serie de alimentos, beneficiosos para nuestra salud pero que por su alto contenido en azucares o alto aporte ácido pueden no serlo tanto para nuestros dientes, como es el caso de zumos de frutas o frutas en si (fresas, naranjas, ciruelas…)  

    No hay que dejar de comerlas, ni tampoco es necesario obsesionarse con una higiene continua. Si se comen entre horas, es recomendable, eso sí, al menos enjuagarse la boca.  

    La otra cara de la moneda, la representan los alimentos no cariogénicos o que protegen frente a la caries como puede ser el queso (que neutraliza el pH ácido), el té verde (que posee fluoruros y disminuye poder de la sacarosa), frutos secos (por su contenido en magnesio y fibra), manzanas, apio o zanahorias (tienen efecto de limpieza y protección ya que nos obligan a masticar un poco más y neutralizar medios ácidos), cebolla (que posee sulfuros con agentes antimicrobianos).                    

    Es importante controlar qué comemos y cómo lo hacemos. Mantener una dieta equilibrada y saludable. Realizar una correcta higiene dental.
   

    ¡Tu salud y tus dientes te lo agradecerán!

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