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¿ES POSIBLE UN BUEN DIVORCIO?

Por Dña. Inmaculada Damián

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Damián y Arboledas Abogados

C/ Luis de Velazquez, 7-1º - 29008 Málaga (Málaga)
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  Cuando se produce una ruptura matrimonial nos encontramos que no solo afecta a las partes que contrajeron en su día  matrimonio sino también al resto de los miembros que forman esa familia. El divorcio o la ruptura de la pareja no es solo un proceso legal que se ventila en un Juzgado de Familia, conlleva un proceso emocional, personal y sicológico que viven tanto los  adultos como los hijos del matrimonio o de la pareja.

La separación, el divorcio o la ruptura de una pareja de hecho, es la desaparición del vínculo que mantenían los padres que como consecuencia de esta ruptura va a generar otro tipo de relación entre padres e hijos. Esta nueva relación solo será normalizada para los menores si los propios padres facilitan su adaptación. En este sentido  aunque la ruptura haya sido compleja no  deben utilizarse a los hijos para enfrentamientos entre un cónyuge u otro,  ni servir de cauce entre las tensiones que cada progenitor posea.

No debemos olvidar que aunque la guarda y custodia de los menores haya sido otorgado a uno de los progenitores ambos continúan siendo imprescindibles para el desarrollo emocional y personal de los hijos, no debiendo existir actitudes de posesión sobre los menores con la intención de excluir al otro progenitor, ni formas que produzcan el menosprecio o desautorización de este.


Si la pareja no dialoga e intenta consensuar sus posturas antes de iniciar el procedimiento judicial  el problema no será el divorcio o la ruptura, sino el “mal divorcio”  originando  enfrentamientos graves entre los progenitores, los cuales serán vividos  por los hijos de forma traumática y como una perdida que, sin duda, afectará a su desarrollo.

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